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Sólo desde el mar se puede experimentar todo la mágia que desprenden estas maravillosas islas del pacífico.
Navegar por su tranquilas aguas a la sombra de montañas volcánicas cubiertas de una vegatación exhuberante, como hicieron los antiguos polinesios en canoas exculpidas en troncos. Dejar que los calidos vientos alisios hinchen nuestras velas y nos embriage de la fragancia de orquideas, vahinilla, jarmín, como lo hicieron escritores, pintores y marinos de todos los tiempos.
Descubra unos mares virgenes, con aguas cálidas y cristalinas de todos los tonos de azul. Barreras de coral que protegen nuestro fondeo, formando un maravilloso acuario con miles de peces multicolor.
Fondee en algún motu, islotes verdes dentro del arrecife, y relájese contemplando la puesta de sol reflejandose en sus aguas turquesas. Como si fuera la tripulación de la Bounty, usted tampoco querrá abandonar estas aguas de paz y naturaleza. |